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La pugna desatada tras el visto bueno de la Corema
a la explotación de los pozos altiplánicos
no se detiene y ayer el intendente regional Patricio
Zapata, cumpliendo con su palabra de reunirse
con todos los sectores, recibió a representantes
del Consejo Nacional Aymara.
La reunión se realizó a puertas
cerradas sin acceso a la Prensa y hasta el cierre
de la edición no hubo una versión
de lo tratado, estando apagados los celulares
de las autoridades y sus asesores. Para hoy se
espera una respuesta oficial.
No obstante, trascendió que los representante
del Consejo Nacional Aymara, reiteraron su posición
de oposición a la explotación de
estos pozos altiplánicos por el temor que
les asiste en cuanto al daño que se produciría
en el ecosistema.
Los representantes exponen, además, que
el Parque Nacional Lauca, donde están asentados
estos recursos, forma parte de convenios internacionales
firmados por el Gobierno chileno para la protección
de la flora y fauna del hábitat andino.
DEFENSA DE LOS POZOS
En otro lado de la discusión, una intermitente
luz amarilla de alerta hídrica llevó
al Ministerio de Obras Públicas a diseñar
la construcción de siete pozos en el Parque
Nacional Lauca, en la I Región.
Las causas del proyecto que ha preocupado incluso
a Bolivia, son la sistemática escasez de
recursos hídricos, el crecimiento de las
hectáreas de cultivo, la sobreexplotación
del agua subterránea de Azapa y el deterioro
de la calidad de ese acuífero.
Es tal la necesidad de los pozos para la región
que Clemente Pérez, subsecretario de la
cartera, calificó de "tontera"
no "aprovechar y no utilizar" las reservas
de agua, que equivalen a 65 embalses Rapel y están
confinadas a 50 metros de profundidad.
En los últimos ocho años la superficie
de riego del valle de Azapa aumentó en
600 hectáreas. Pero lo preocupante es que
desde 1988 los caudales medios anuales de ocho
vertientes de la zona han caído sistemáticamente
hasta llegar a cero litros por segundo.
La situación se agrava porque los conductos
que llevan el agua a los agricultores están
cada vez más lentos desde 1985, y la salinidad
del agua está aumentando.
MITIGACION
Ante las críticas de parlamentarios y ambientalistas,
Pérez aseguró que el proyecto cumple
con la normativa nacional e internacional, y que
no existe otra alternativa para abastecer las
tierras de cultivo.
Según el subsecretario, se adoptarán
medidas de control y monitoreo en los niveles
y volúmenes de extracción de los
pozos, la que será de 300 litros por segundo.
También se instalarán 50 piezómetros
en los bofedales, se habilitarán cuatro
pozos de control, y habrá dos estaciones
para medir los caudales del río Lauca,
además de muestreos de flora, fauna y evaluación
de la superficie de pastoreo.
La explotación será sólo
del Estado y la propiedad y uso de las aguas "nunca"
serán traspasados a privados, dijo Pérez.
El proyecto fue aprobado por la Corema de la I
Región, y ahora se trabaja en los proyectos
de regadío. Según Pérez sólo
se concretarán con el acuerdo de la comunidad
aymara.
Pero los argumentos del MOP contrastan con un
informe de la Conaf de Tarapacá, que concluyó
que el proyecto "no cumple con la normativa
ambiental vigente".
Carlos Weber, director ejecutivo de la Conaf,
reconoció que su "preferencia"
era que no se perforaran los pozos y "ahora
ojalá que no se utilicen".
El ministro de Agricultura, Jaime Campos, dijo
que lo que "vale" es la aprobación
de la Corema, y precisó que su deber "ineludible"
es "preservar" el sistema nacional de
área silvestre, como parques y reservas.
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